Ayer me preguntaste que cómo estaba mi vida. Que qué había pasado de nuevo y por salir del paso te dije que entre las clases y la casa, en mi vida no ha pasado nada fuera de lo normal. Te pareció extraño porque he dado señales de ciertos sucesos increíbles… pero no es así. Nada fuera de lo normal, nada excepto que estoy en un punto de abstracción que no he podido comprender.
Dejame que te explique bien ya que no lo quise hacer antes: Los minutos se van entre letras y palabras de otros. Leo, leo y leo esperando buscar algo que tal vez, me de respuestas a preguntas que ya no sé cuáles son… Han sido tantas en las últimas semanas!!! Algunas veces las encuentro y otras veces me topo con frasecitas que me alumbran el camino y que crean nuevos enigmas. Tengo exceso de información mal procesada, mal asimilada y no sé qué hacer con ella… pero tampoco me preocupa. Como cualquier cosa que está en el piso, no me estorba su presencia ni me afecta. Solo está. Las frases sólo están ahí, flotando en algún lugar de mi cerebro y no me afectan.
Soy una recolección de frases, una recolección de cosas que llamo "brillantes" en el momento en que las descubro; una recolección de datos intrascendentes que muchos verían como basura mental y que a mí no me afectan. Eso ya te lo dije, cierto?
El caso es que parezco salida de un cuadro de Kandinsky, pero sólo por el abstraccionismo en el que siento que me he convertido. O puedo haber salido de un poema Dadaísta. En todo caso, siento que he salido de la creación de otro y sin embargo no lo creo. Es sólo una manera de describir el estado en el que estoy y porque vos me lo pediste.
Sería posible clasificar a las personas según las características de ciertos movimientos artísticos? Desde hace un tiempo para acá he llegado a pensar que el impresionismo, el cubismo, el realismo, el surrealismo y todos esos "ismos" pueden describir las personalidades de la gente. Y si no lo hacen creo que al menos me harían reír un ratico…
Hace algunos días mencioné al hombre Kandinsky y esto me generó esa pregunta y la curiosidad de saber si yo sería capaz de clasificar así a las personas. Pero estoy en desacuerdo con la clasificación porque siempre hemos sido víctimas de ella… Cuando me tusé, cuando me tatué, cuando me vestí de cierta forma, en fin!!! No me gusta, pero me parece interesante porque podría ser otra forma de descifrarme a mí, que sabes, al final, es lo único que me ha interesado en todos estos años. Descifrarme y entenderme.
De él? Que querés que te diga? Está y no está! Él es como la cosa del piso, como las frasecitas brillantes que me encuentro por ahí… Que cómo estoy? No le quiero echar mucha cabeza. Te conté que me cansé de pensar? Pero ahora que lo mencionas, no sé cómo sentirme en relación a esas presencias ausentes… A ratos me molestan, después no me afectan… Son presencias invisibles, abstractas como los Kandinsky y molestas como las fotografías de Witkin… En todo caso he llegado a la conclusión de que si no piensas tanto en ellas, dejan de ser presencias y se convierten en ausencias a las que más adelante se las comerá el olvido. Y a todas estas considero que en un principio, no debería dárseles tanta relevancia porque, en últimas, no son más que una pérdida de tiempo. Creo que aparte de pensar, me cansé también de intentar descifrar y entender… Los signos de pregunta, que eran de admiración a la vez, se han vuelto puntos suspensivos… y con el tiempo éstos se convertirán en un punto final. Como la vida!
Te conté que me encontré el otro día hablando sola? Tengo conversaciones conmigo misma hasta el punto de pensar que me he vuelto loca. Pero me encanta porque yo soy quien tiene las respuestas a mis preguntas… aunque a ratos piense que lo que me hace falta es un amigo… Que tanto encierro no es bueno, que al fin y al cabo somos seres sociales que necesitamos interactuar con el resto de la humanidad… Que tal vez tanta pensadera se deba, precisamente, al encierro al que me estoy "sometiendo". Pero no me provoca la calle, bien claro que lo he dejado!
Creo que todo eso se debe a que me encontré en una nueva burbuja y me siento cómoda en ella. Una burbuja en la que sólo quepo yo con mis pensamientos, mis interrogantes, mis manías, mis rutinas… Salí de una para meterme en otra, que es la antítesis de lo que hace poco era mi vida. Pero la idea es no vivir en burbujas, cierto?
Por otra parte mi casa, que siempre ha sido una especie de bodega familiar, llegó a su punto máximo. De las 27 cajas que llegaron en el camión de trasteos, por lo menos tres cuartas partes se quedaron aquí. Estoy empezando a desconocer el lugar que habito y los cuadros de Domingo me hacen creer a ratos que estoy en Bogotá, en la casa de mi abuela! No me gusta saber que estamos viviendo en un lugar donde cohabitan tantas energías pasadas y actuales. Un lugar que en el que se encierra tanta historia. Siento que estoy viviendo en un museo familiar y que me contamino de los restos de energía que los objetos están transmitiendo con su estancia aquí. A ratos quiero salir corriendo porque mientras yo trato de evolucionar, mi madre parece querer estancar el tiempo o volver al pasado y peor aún, meternos en él. Me siento incómoda.
En general voy bien; viviendo entre los documentos que cuestionan la fotografía como arte, las clases donde trato de ver el mundo en blanco, negro y grises, entre una atmósfera sonorizada por Placebo y Nine Inch Nails, entre las caras largas y aburridas de los usuarios del Metro y los días en que casi no me da por fumar… Estoy viviendo.
Por ahora eso es todo lo que tengo para contarte porque la vida sigue sucediendo. Como te dije, me cansé de pensar, así que el ahora es lo primordial… El futuro, sabés, es demasiado incierto como para gastarle neuronas.
Sé que no tenemos tiempo para vernos, aunque eso lo considere una excusa de mi parte porque en realidad, no quiero verte.