Qué más querés saber?

26 de abril de 2011

Soy invierno

Soy una risa estrepitosa y una sonrisa sin orillas, una a la que la luna advierte y una a la que atropella la brisa. Soy impetuosos episodios, lamentos desorbitados, recuerdos borrosos y la que soltando tempestades se va despacio. Soy unas botas negras y un cabello recogido, la detractora del tiempo y la de los minutos perdidos. Soy una imagen sobreexpuesta, unos pasos acelerados, soy un cigarrillo a medias y un tinto recargado. Soy una guitarra empolvada y un sueño amanecido; soy un paraguas húmedo y algunos hechos buscando el equilibrio. Soy un pedazo de muerto y un remate de vida, la que enviuda sentimientos y la que recicla poesía. Soy disparate de una noche y cordura extinta, la de desmandadas emociones, atravesadas reflexiones y la de intenciones malignas. Soy canción muda, insulto omitido, la que ausente está presente y exhibida no se mira. Soy un fragmento de escrito, una porción de lo digo, soy punto final y también puntos suspendidos. Te sigo contando?

23 de abril de 2011

?

Cuando uno se desahoga queda vacío. Y después del vacío qué más hay? Algunas preguntas, suposiciones, recuerdos vagos, las letras nubladas de una canción escuchada en la radio y quiero creer que la conciencia.

Luego de haber sacado todo, me quedé vacía y sin embargo, hoy me atropellaron las ganas de escribir. Tremendo choque. Entonces pienso en cosas absurdas, en los viajes de los amigos, en el sol que amaneció haciendo a pesar de esta temporada invernal. Fijo, por la tarde llueve. Pienso por 5 segundos en el lugar donde estará cierto personaje y veo la cara de mi mamá escuchando el concierto. En realidad, pienso para llenar el vacío que dejó el desahogo no sé si en la cabeza, en el alma o en el estómago (porque son casi las doce y no he desayunado) y para atiborrar las hojas en blanco que veo virtualmente en la pantalla.

Cuando uno lo saca todo, no quedan sino un montón de "debería" parados en hileras, uno después del otro, como esperando a que yo, en un impulso mediocre por cambiar la rutina del día, los transforme en cualquier otra palabra que remita al hecho de haber concretado una acción.

Debería sentarme a estudiar, pero no quiero. Debería salir a correr, pero ya está muy tarde para eso. Debería bañarme y organizar mi cuarto, pasarle la escoba al piso, el trapo a los muebles, pero eso sería como salir a correr. Debería dejar de tomar café negro y en serio, dejar de fumar, pero no hay otro vicio tan ameno como para reemplazarlo. Debería aprender a manejar, aprender a hablar (cosa difícil), aprender a escribir, aprender a pensar. Debería trabajar más, leer más, pintar más y tomar menos, trasnochar menos, quejarme menos. Debería… pero es sábado con aires domingueros y estoy lejos de concretar cualquier cosa, salvo esto. Te sigo contando?

Una cosita más!

Pensé que había terminado, que con esa despedida ya había concluido y sacado todo lo que sentía. Pero resulta que todavía tengo residuos de ira caminando por mi cabeza. Que quede claro que esto no lo hago por vos, sino por el desconcierto que me generaste, ese que se fue transformando en decepción y en una especie de antipatía vulgar y desganada. Qué coincidencia tan amarga! Ahora puesto en palabras, es la misma metamorfosis que sufriste vos después de estar algunas horas a mi lado. Y no sé porqué me sorprendió darme cuenta de que no estabas hecho del mismo material que el mío, si ya otros como vos han pasado por estos caminos… Otros que fueron mejores en muchas otras cosas. Pero no, sigo repasando una y otra vez los momentos en que me dejaste sin aliento y no propiamente porque éstos fueran buenos. Debería dejarte seguir de largo sin hacer este alto pero repito, los resabios del coraje que te tengo me hacen querer escribir esto sin un propósito más que el de irme de vos sin tener que hablarte o verte más la cara. Si acaso crees que esto es duro para mí, no te equivoques porque al fin y al cabo, no eres sino la evidencia por la cual yo sigo siendo lo que soy.

Después de analizarlo, pienso que lo que te terminó acobardando no fue conocer a mis padres y amigos, ni conocer mi faceta de confidente, tampoco que te hubiera tratado como alguien a quien conocía de toda mi vida o que te demostrara la importancia que en algún momento pudiste tener para mí. Lo que realmente te asustó es que no di mi brazo a torcer en ningún instante, que todas esas conversaciones llevaron a sus hechos, que fui consecuente con cada una de las palabras que te dije y que tengo los pantalones muy bien puestos incluso cuando estoy en la cama.
Nunca se te pasó por tu confundida cabeza que las diversiones y los "raticos" también se pueden tomar en serio y sin pretensiones de compromiso. Nunca llegaste a pensar que el metro y medio de persona que tenías al frente iba a resultar siendo mucho más completa, más directa, más segura que cualquier otra. Jamás imaginaste que no ando con rodeos y que lo que digo, por lo general lo llevo a cabo.
Te di la bienvenida y te abrí las puertas de mi valioso tiempo, de mi mundo y de mi casa tan fácil porque pensé que estábamos jugando a lo mismo pero creíste que yo era una de esas mujeres desechables, que los hombres botan después de que se limpian las preocupaciones con ellas y eso me hizo terminar de hacer, también así de fácil, lo que vos, con tu actitud adolescente, empezaste: cerrarlas y dejarte siendo parte inexistente de mi universo.

Por un instante lograste dejarme desarmada y sin las palabras que un poco antes fueron necesarias para montar toda esta función circense en donde el payaso terminaste siendo vos.
Lo siento, pero por vos oorque en cuanto saque todos estos vestigios de enojo de mi cuerpo, esta historia no será sino una simple anécdota que le contaré a mis amigos en una noche de tragos cuando el alcohol empiece a hacer su efecto en mí. Después entrarás a ser parte de esos "otros" que pasaron por aquí dejando desencantos y recuerdos borrosos mientras yo sigo con mi vida como si nada hubiera pasado y riéndome de mi inocencia al creer en tus palabras que, al final, resultaron siendo un buen disfraz para la seguridad que te hace falta y la insuficiencia de pantalones que tenés.

No me vas a hacer falta, no voy a derramar lágrimas y tampoco vas a ser la causa de canciones fatalistas y corta-venas dedicadas. No te lo mereces y tampoco me provoca… Ni siquiera te mereces esta cantidad de palabras o esta inversión de tiempo pero como ya te dije, estoy escribiendo
 para poder quitarme la histeria que tengo ahora que sé que estás hecho de palabras y actos pusilánimes.
Con este último suspiro termino y recuerdo entonces el dicho popular que dice que lo bueno no dura… pero sabes qué? Ni llegó a ser bueno y para lo que fue, duró mucho. Te sigo contando?

14 de abril de 2011

Recordando el 8 de Abril del 2010

Abril de 2010
Foto por: Ana María Gallón

Hace un año escuchaba a Draco hasta el cansancio, mi grupo social lo componían personas siete años menores que yo, estaba empezando mi etapa final de estudios y visitaba los mismos lugares de siempre.  Hace un año pensaba en irme para siempre, terminaba participando en fiestas hasta la madrugada y tenía 25 años.

Hoy escucho a Draco de vez en cuando, mi grupo social volvió a ser el de hace 10 años (los amigos de siempre), estoy terminando mis estudios y casi no salgo.  Hoy, estoy haciendo cosas para mi viaje, mis fiestas son hasta las 2:30 a.m. como máximo y los 26 me han dado más duro de lo que pensé.

Abril 8 de 2010 
Fotos:  Juan José Cordero

Hace 371 días, a las 8 de la mañana me pasé una máquina por la cabeza y me libré de toda mi cabellera rosada.  No fue un ataque de rebeldía sino de arte.  Necesitaba estar rapada para poder tomarme una foto para una serie de fotografías que, en ese entonces, demostraba una seguridad que ahora está casi extinta… una serie que me mostraba realmente como era en mis estados más volubles y menos estéticos.

El cambio no solo fue superficial sino que me llegó al alma.  Generar asco, discordia, repudio, respeto, admiración, asombro y todo de una manera tan directa.  Sentirme indeseable para la mayoría de los hombres, valiente para las mujeres y mirarme en un espejo mes tras mes para experimentar  sentimientos y estados de ánimo tan cambiantes… y decirme siempre: "el pelo vuelve y crece", fue una experiencia de la cual no me arrepiento pero no me gustaría repetir (aunque a veces me den ganas).

Raparme la cabeza no sólo hizo liberarme de todas las energías que venían acumuladas, sino que también me hizo un poco más fuerte y más consciente de los estándares de belleza que hay que cumplir para poder "encajar" en los grupos sociales.  Y aunque, meses después de hacerlo, el tiempo pareció dejar de correr y volverse eterno, si hoy no cuento la historia, nadie se daría cuenta de que hace un año yo no tenía pelo.

Así me veo hoy
Abril 14 de 2011 - Autorretrato
Te sigo contando?

13 de abril de 2011

Son casi las 5:00

El cielo se está desmoronando, la tierra permanece húmeda y yo mientras dejo que el día envejezca para que empiecen a verse las arrugas en la noche.
La espalda duele.  La garganta está seca (vaya contradicción!) y la semana parece interminable…
No tengo nada más para decir hoy.
Te sigo contando?

6 de abril de 2011

Siguiendo con la nota argentina

Después de conocer Onda Vaga, me puse a buscar más artistas parecidos y me encontré con Lisandro Aristimuño.  No tiene mucho que ver con el grupo que puse anteriormente, pero me encantó su música, que me remite a contraluces, fragmentos de las perspectivas subjetivas que se tienen de la persona que uno quiere…  Hay algo romántico, algo de nostalgia y tristeza encontradas con esperanza…

Lo que tienen en común Onda Vaga y Lisandro no sólo es que son Argentinos, sino que Fito Paez participa en algunas de sus canciones y que fusionan los ritmos actuales con el folclor del sur…

Les dejo el video de la canción La Última Prosa, la primera que escuché de él y que logró captar toda mi atención.  El video es hermoso y vale la pena mirarlo…



Para saber más de él Te sigo contando?

Discurso pronunciado por Fernando Vallejo en el encuentro iberoamericano de escritores.

A los muchachos de Colombia, muchachitos de Colombia, ustedes han tenido la mala suerte de nacer, y en el país más loco del planeta. No le sigan la corriente, no se dejen arrastrar por su locura. Pues sí bien la locura ayuda a sobrellevar la carga de la vida también puede sumarse a la desdicha. El cielo y la felicidad no existen, esos son cuentos de sus papás para justificar el crimen de haberlos traído a este mundo, lo que existe es la realidad, la dura realidad, este matadero al que venimos a morir, cuando no es que a matar y a comernos de paso a los animales, nuestro prójimo. En consecuencia, no se reproduzcan, no hagan con otros lo que hicieron con ustedes, no paguen en la misma moneda, el mal con el mal, que imponer la vida es el crimen máximo, dejen tranquilo al que no existe, ni está pidiendo venir en la paz de la nada. Total, es a esa, a la que tenemos que volver todos. ¿Para qué entonces tanto rodeo? La patria que les cupo en suerte, que nos cupo en suerte, es un país en banca rota en desbandada, unas pobres ruinas de lo poco que antes fue, miles de secuestrados, miles y miles de asesinados, millones de desempleados, millones de exiliados, millones de desplazados, el campo en ruinas, la industria en ruinas, la justicia en ruinas, el porvenir cerrado, eso es lo que les tocó a ustedes, los compadezco, les fue peor que a mí. Y como yo que un día me tuve que ir, y justo por eso hoy les estoy hablando, vivo, lo que parece, probablemente también se tenga que ir ustedes, pero ya no los van a recibir en ninguna parte, porque en ninguna parte nos necesitan, ni nos quieren. Un pasaporte colombiano en un aeropuerto internacional, causa terror ¿Quién será? ¿A qué vendrá? ¿Qué traerá? ¿Coca? ¿Vendrá a quedarse? No, no venimos a este mundo a quedarnos, vinimos a pasar como el viento y morir, a veces ese viento al pasar hace estragos y tiene nombre: se llama Pablo Escobar, se llama Miguel Rodríguez Orejuela, se llama Carlos Castaño, se llama "Tirofijo", se llama Gaviria, se llama Samper, se llama Pastrana. Aprendan mientras se van a ponerle nombre propio a la infamia. Cuando yo nací, me encontré con una guerra entre conservadores y liberales que arrasó con el campo y mató a millares. Hoy la guerra sigue aunque cambió de actores, es de todo contra todos y ya nadie sabe quien fue él que mató a quien, ni sabe, ni le importa, ni lo piensa averiguar ¿Porqué, para qué? Para qué si a ningún asesino lo van a castigar en el país de la impunidad. Sí nuestro primer mandatario va en peregrinación a los llanos a abrazar a nuestro primer delincuente, como diciéndoles con iniquidad ese abrazo: maten roben, extorsionen, destruyan, secuestren, pero eso sí, háganlo a cabalidad para que se queden con lo queda de Colombia. Yo he vivido la desesperada, se me hace que a ustedes les va a tocar igual. Yo un día me tuve que ir sin quererlo y se me hace que a ustedes les va a tocar irse igual. El destino de los colombianos de hoy es irnos, claro, si antes no nos matan. Pues los que se alcancen a ir, no sueñen con que se han ido, porque a donde quiera que vayan, Colombia los seguirá, los seguirá, como me ha seguido a mí, día a día, noche a noche a donde he ido con su locura; algún momento de dicha efímera vivido aquí, e irrepetible en otras partes, los va a acompañar hasta la muerte.

Fernando Vallejo
Te sigo contando?

1 de abril de 2011

ONDA VAGA


SON CINCO.  SON ARGENTINOS.  SON MELANCOLICOS, IRÓNICOS, ROMANTICOS Y PARA ELLOS LA VIDA SE VA COMO SE VIENE…

Quiero compartir con ustedes una de mis canciones favoritas de Onda Vaga…  Ya tienen 2 discos y vale realmente la pena escucharlos…. Te sigo contando?

Puntos Suspensivos

En clase de Dirección de arte, nos pusieron a realizar un video donde se contara la historia de dos personajes que eventualmente se encuentran…

Esto fue lo que salió


Te sigo contando?