Me rehuso a volver a ser esclava de dietas pendejas que me hacen bajar en un mes la mitad de lo que gano en el momento en que termino un menú que está basado solo en lechuga! Eso de contar calorías, harinas, proteínas y vitaminas se los dejo a otras.
Me niego rotundamente, a ir a gimnasios, lugares que (en mi opinión) son una pasarela para mostrar quién tiene el mejor cuerpo y la interacción con otras personas del género contrario se da, en la mayoría de las veces, por apareamiento y exhibicionismo ridículo… Allí el deporte perdió su diversión.
Rechazo a sobremanera, malgastar mis horas, mi tiempo, acostada bajo el sol, mientras puedo conocer un lugar paradisíaco, sólo para tener una piel digna de un comercial de bronceadores.
No quiero, bajo ninguna circunstancia, ser el centro de atención en cualquier lugar sólo porque mi falda y mi camisa muestran más que una revista de erotismo.
Me niego, usar mi apariencia física como único medio para conseguir lo que quiero o "para tener a quien quiero…"
No aspiro tener 30 años y operarme los senos, hacerme liposucción o a los 40 hacerme un lifting y andar por la calle como un fotografía que fue tomada hace 20 años… Lo bonito de las arrugas es que son el reflejo de la vida misma.
Yo no quiero ser un spaguetti, ni pretendo salir en revistas como modelo.
Me gusta ser blanca y poder contarle a alguien cómo es el lugar en el que estuve de vacaciones. Tener curvas, gorditos, el famoso "agarradero" y no ser un simple gancho de ropa me hace sentir orgullosa porque es el reflejo de mi estómago llenito y de un cuerpo que no tiene problemas alimenticios. Me gusta que me vean por lo que soy en el alma y lo que tengo en el cerebro y que las conversaciones vayan desde las cosas más triviales hasta las más trascendentes…
Así no cumpla con los estereotipos que la sociedad ahora impone, me gusta cómo me veo en el espejo y esa seguridad, al final, es mejor para cualquier cosa que me proponga!