Hoy conocí el famoso iPad. En principio no me parecía la gran cosa: otro juguetico tecnológico más en el mercado, que todo el mundo quiere tener y que era casi lo mismo a un portátil… Pero oh! Qué equivocada estaba!
Tengo que confesar que quedé impactada. A simple vista es sólo un pedazo de metal, con una pantalla, que te permite tener acceso a internet, mandar correos, ver fotos y videos e incluso jugar. Pero lo que más me llamó la atención fueron la cantidad de aplicaciones que uno puede descargar.
Se puede tocar guitarra, piano, xilófono, hacer música electrónica. Se pueden leer libros, periódicos, correos. Se puede pintar al estilo "vieja guardia" como cuando uno tenía Windows 3.1 con el PaintBrush… y se puede pintar como si uno fuera Van Gohg o Picasso. Se pueden manejar carros de carreras como si fuera Juan Pablo Montoya o ser una fashionista que le cambia 50 veces el atuendo a la Barbie. Te identifica las canciones con solo ponerlas a sonar y hasta te muestra el video de dicha canción en YouTube! Sorprendente pero abrumador.
La tecnología nos está absorviendo
Adiquirí hace menos de un año un portatil y desde eso he luchado con tratar de concentrarme en las clases. Mi adicción a facebook, skype, flickr y demás redes sociales aumentó. Si me alejo del portatil por más de 3 horas, comienzo a experimentar una sensación de abstinencia virtual que se va transformando en ansias y finalmente en malgenio. Como si fuera un cigarrillo o cualquier droga.
Esto me hizo tomar la difícil decisión de no comprarme un Black Berry porque ahí sí me perderían por completo. Y es que para nadie es un secreto que quién tiene este pequeño aparatico suele estar ausente aunque su cuerpo nos alegre con su presencia. El Black Berry, el Facebook, el MSN, el Skype están convirtiendo nuestras relaciones personales y sociales.. nuestra vida en otro cuento.
El lenguaje ha cambiado, se acortan las palabras, se adquieren distintos significados, pensamos de manera virtual, de maneras más prácticas porque la tecnología nos ha hecho correr más rápido de lo que la realidad avanza…
Ahora está el iPad con su sinnúmero de aplicaciones que están empezando a reemplazar nuestras actividades. Toda nuestra vida y (razón de) existencia parecen poder resumirse o caber dentro de un aparatico que mide menos que una hoja tamaño carta…
La conciencia adquiere una nueva fase por decirlo de alguna manera. Una conciencia virtual donde todo está pensado en términos de pantallas y programación…. y me abruma saber que con el tiempo no sabremos a qué huele la trementina porque ya podemos pintar al óleo con un simple touchscreen; que no podremos sentir la vibración del sonido de una cuerda real de guitarra; que no olamos las páginas de un libro recién comprado; que no nos sorprendamos cuando conozcamos -después de varias semanas- el título de esa canción que escuchamos en un bar y que tanto nos gustó; que las niñas ya no esperan con ansias Navidad para poder ponerle tres vestidos nuevos a sus queridas Barbie.. en fin!
Mi mente se puso a volar, lo sé! Caí en el extremo pero creo que no estamos tan lejos tampoco de que algunas de esas cosas sucedan. Y no estoy en contra de la tecnología porque es obvio que estamos evolucionando, que ese tipo de inventos se hicieron para facilitar las vidas tan agitadas que ahora estamos llevando; donde no hay tiempo para nada, donde cada segundo vale oro. Pero muchas de nuestras mentes no estamos preparadas para ello y lamentablemente terminamos siendo absorbidas por tanta bobada que nos quieren vender los publicistas y las empresas.
Hace unos cuantos días salí con un amigo al que no le conocía la voz, ni la cara, ni la sonrisa. Quise salir con él para conocerlo, preguntarle cosas pero no fui capaz de verlo a los ojos ni de hacerle preguntas acerca de su vida… Me sentí insegura, siendo observada, analizada y todo porque no estaba detrás de la pantalla como siempre solía estar…. Apuesto a que eso nunca lo sintieron nuestros papás.