Qué más querés saber?

30 de marzo de 2011

Quiero compartir...

Comparto un nudo que empieza en la garganta y se baja hasta el corazón… Quiero compartir un nudo en el corazón que tiene nombre propio y que sorpresivamente llegó para darme esa fuerza extra que necesitaba desde hace algunas semanas.

Quiero compartir el regalo que dejó hace unas horas en mi correo… esos regalos que atan el nudo y afirman los sentimientos, que afianzan la familia escogida: la amistad!!!

Comparto la sensación de gratitud por tener en mi vida este nudo… el único nudo que no hace daño y que produce lágrimas de felicidad…


"Alguien me dijo que no es casual… que desde siempre los elegimos. Que los encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que los trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidores y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas(os) de sueños, hacedoras(es) de planes...
Cuando las cabezas de los amigos se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.
Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna(o) nos necesita ...
Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un exámen, o para cerrar una noche de cine. Las de “veníte el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas(os), a veces para asilar en nuestras almas a una(o) con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.
El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada…y sin embargo…detrás de cada una(o) de nosotras(os), nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Enterramos muertos. Amamos. ... Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.
Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos , pero la danza más lograda la hicimos o la haremos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.
Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridos e inevitablemente, herimos.
Entonces…mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar…" Te sigo contando?

25 de marzo de 2011

HOWL por Allen Ginsberg

AULLIDO

por Allen Ginsberg

traducción de Rodrigo Olavarría

Para Carl Salomón


I
Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,
arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo,
hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna,
que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el cielo bajo el El y vieron ángeles mahometanos tambaleándose sobre techos iluminados,
que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre los maestros de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar odas obscenas en las ventanas de la calavera,
que se acurrucaron en ropa interior en habitaciones sin afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando al Terror a través del muro,
que fueron arrestados por sus barbas púbicas regresando por Laredo con un cinturón de marihuana hacia Nueva York,
que comieron fuego en hoteles de pintura o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o sometieron sus torsos a un purgatorio noche tras noche,
con sueños, con drogas, con pesadillas que despiertan, alcohol y verga y bailes sin fin,
incomparables callejones de temblorosa nube y relámpago en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del intertiempo,
realidades de salones de Peyote, amaneceres de cementerio de árbol verde en el patio trasero, borrachera de vino sobre los tejados, barrios de escaparate de paseos drogados luz de tráfico de neón parpadeante, vibraciones de sol, luna y árbol en los rugientes atardeceres invernales de Brooklyn, desvaríos de cenicero y bondadosa luz reina de la mente,
que se encadenaron a los subterráneos para el interminable viaje desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de ruedas y niños los hizo caer temblando con la boca desvencijada y golpeados yermos de cerebro completamente drenados de brillo bajo la lúgubre luz del Zoológico,
que se hundieron toda la noche en la submarina luz de Bickford salían flotando y se sentaban a lo largo de tardes de cerveza desvanecida en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujir del Apocalipsis en el jukebox de hidrógeno,
que hablaron sin parar por setenta horas del parque al departamento al bar a Bellevue al museo al puente de Brooklyn,
un batallón perdido de conversadores platónicos saltando desde las barandas de salidas de incendio desde ventanas desde el Empire State desde la luna,
parloteando gritando vomitando susurrando hechos y memorias y anécdotas y excitaciones del globo ocular y shocks de hospitales y cárceles y guerras,
intelectos enteros expulsados en recuerdo de todo por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la sinagoga arrojada en el pavimento,
que se desvanecieron en la nada Zen Nueva Jersey dejando un rastro de ambiguas postales del Atlantic City Hall,
sufriendo sudores orientales y crujidos de huesos tangerinos y migrañas de la china con síndrome de abstinencia en un pobremente amoblado cuarto de Newark,
que vagaron por ahí y por ahí a medianoche en los patios de ferrocarriles preguntándose dónde ir, y se iban, sin dejar corazones rotos,
que encendieron cigarrillos en furgones furgones furgones haciendo ruido a través de la nieve hacia granjas solitarias en la abuela noche,
que estudiaron a Plotino Poe San Juan de la Cruz telepatía bop kabbalah porque el cosmos instintivamente vibraba a sus pies en Kansas,
que vagaron solos por las calles de Idaho buscando ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios,
que pensaron que tan sólo estaban locos cuando Baltimore refulgió en un éxtasis sobrenatural,
que subieron en limosinas con el chino de Oklahoma impulsados por la lluvia de pueblo luz de calle en la medianoche invernal,
que vagaron hambrientos y solitarios en Houston en busca de jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante Español para conversar sobre América y la Eternidad, una tarea inútil y así se embarcaron hacia África,
que desaparecieron en los volcanes de México dejando atrás nada sino la sombra de jeans y la lava y la ceniza de la poesía esparcida en la chimenea Chicago,
que reaparecieron en la costa oeste investigando al F.B.I. con barba y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas sensuales en su oscura piel repartiendo incomprensibles panfletos,
que se quemaron los brazos con cigarrillos protestando por la neblina narcótica del tabaco del Capitalismo,
que distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desnudándose mientras las sirenas de Los Álamos aullaban por ellos y aullaban por la calle Wall, y el ferry de Staten Island también aullaba,
que se derrumbaron llorando en gimnasios blancos desnudos y temblando ante la maquinaria de otros esqueletos,
que mordieron detectives en el cuello y chillaron con deleite en autos de policías por no cometer más crimen que su propia salvaje pederastia e intoxicación,
que aullaron de rodillas en el subterráneo y eran arrastrados por los tejados blandiendo genitales y manuscritos,
que se dejaron follar por el culo por santos motociclistas, y gritaban de gozo,
que mamaron y fueron mamados por esos serafines humanos, los marinos, caricias de amor Atlántico y Caribeño,
que follaron en la mañana en las tardes en rosales y en el pasto de parques públicos y cementerios repartiendo su semen libremente a quien quisiera venir,
que hiparon interminablemente tratando de reír pero terminaron con un llanto tras la partición de un baño turco cuando el blanco y desnudo ángel vino para atravesarlos con una espada,
que perdieron sus efebos por las tres viejas arpías del destino la arpía tuerta del dólar heterosexual la arpía tuerta que guiña el ojo fuera del vientre y la arpía tuerta que no hace más que sentarse en su culo y cortar las hebras intelectuales doradas del telar del artesano,
que copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza un amorcito un paquete de cigarrillos una vela y se cayeron de la cama, y continuaron por el suelo y por el pasillo y terminaron desmayándose en el muro con una visión del coño supremo y eyacularon eludiendo el último hálito de conciencia,
que endulzaron los coños de un millón de muchachas estremeciéndose en el crepúsculo, y tenían los ojos rojos en las mañanas pero estaban preparados para endulzar el coño del amanecer, resplandecientes nalgas bajo graneros y desnudos en el lago,
que salieron de putas por Colorado en miríadas de autos robados por una noche, N.C. héroe secreto de estos poemas, follador y Adonis de Denver -regocijémonos con el recuerdo de sus innumerables jodiendas de muchachas en solares vacíos y patios traseros de restaurantes, en desvencijados asientos de cines, en cimas de montañas, en cuevas o con demacradas camareras en familiares solitarios levantamientos de enaguas y especialmente secretos solipsismos en baños de gasolineras y también en callejones de la ciudad natal,
que se desvanecieron en vastas y sórdidas películas, eran cambiados en sueños, despertaban en un súbito Manhattan y se levantaron en sótanos con resacas de despiadado Tokai y horrores de sueños de hierro de la tercera avenida y se tambalearon hacia las oficinas de desempleo,
que caminaron toda la noche con los zapatos llenos de sangre sobre los bancos de nieve en los muelles esperando que una puerta se abriera en el East River hacia una habitación llena de vapor caliente y opio,
que crearon grandes dramas suicidas en los farellones de los departamentos del Hudson bajo el foco azul de la luna durante la guerra y sus cabezas serán coronadas de laurel y olvido,
que comieron estofado de cordero de la imaginación o digirieron el cangrejo en el lodoso fondo de los ríos de Bowery,
que lloraron ante el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música,

que se sentaron sobre cajas respirando en la oscuridad bajo el puente y se levantaron para construir clavicordios en sus áticos,
que tosieron en el sexto piso de Harlem coronados de fuego bajo el cielo tubercular rodeados por cajas naranjas de Teología,
que escribieron frenéticos toda la noche balanceándose y rodando sobre sublimes encantamientos que en el amarillo amanecer eran estrofas incoherentes,
que cocinaron animales podridos pulmón corazón pié cola borsht & tortillas soñando con el puro reino vegetal,
que se arrojaron bajo camiones de carne en busca de un huevo,
que tiraron sus relojes desde el techo para emitir su voto por una eternidad fuera del tiempo, & cayeron despertadores en sus cabezas cada día por toda la década siguiente,
que cortaron sus muñecas tres veces sucesivamente sin éxito, desistieron y fueron forzados a abrir tiendas de antigüedades donde pensaron que estaban envejeciendo y lloraron,
que fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre explosiones de versos plúmbeos & el enlatado martilleo de los férreos regimientos de la moda & los gritos de nitroglicerina de maricas de la publicidad & el gas mostaza de inteligentes editores siniestros, o fueron atropellados por los taxis ebrios de la realidad absoluta,
que saltaron del puente de Brooklyn esto realmente ocurrió y se alejaron desconocidos y olvidados dentro de la fantasmal niebla de los callejones de sopa y carros de bomba del barrio Chino, ni siquiera una cerveza gratis,
que cantaron desesperados desde sus ventanas, se cayeron por la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, se abalanzaron sobre negros, lloraron por toda la calle, bailaron descalzos sobre vasos de vino rotos y discos de fonógrafo destrozados de nostálgico Europeo jazz Alemán de los años 30 se acabaron el whisky y vomitaron gimiendo en el baño sangriento, con lamentos en sus oídos y la explosión de colosales silbatos de vapor,
que se lanzaron por las autopistas del pasado viajando hacia la cárcel del gólgota -solitario mirar- autos preparados de cada uno de ellos o Encarnación de Jazz de Birmingham,
que condujeron campo traviesa por 72 horas para averiguar si yo había tenido una visión o tú habías tenido una visión o él había tenido una visión para conocer la eternidad,
que viajaron a Denver, murieron en Denver, que volvían a Denver; que velaron por Denver y meditaron y andaban solos en Denver y finalmente se fueron lejos para averiguar el tiempo, y ahora Denver extraña a sus héroes,
que cayeron de rodillas en desesperanzadas catedrales rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que al alma se le iluminó el cabello por un segundo,
que chocaron a través de su mente en la cárcel esperando por imposibles criminales de cabeza dorada y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaba dulces blues a Alcatraz,
que se retiraron a México a cultivar un hábito o a Rocky Mount hacia el tierno Buda o a Tánger en busca de muchachos o a la Southern Pacific hacia la negra locomotora o de Harvard a Narciso a Woodland hacia la guirnalda de margaritas o a la tumba,
que exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron abandonados con su locura y sus manos y un jurado indeciso,
que tiraron ensalada de papas a los lectores de la CCNY sobre dadaísmo y subsiguientemente se presentan en los escalones de granito del manicomio con las cabezas afeitadas y un arlequinesco discurso de suicidio, exigiendo una lobotomía al instante,
y recibieron a cambio el concreto vacío de la insulina Metrazol electricidad hidroterapia psicoterapia terapia ocupacional ping pong y amnesia,
que en una protesta sin humor volcaron sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia,
volviendo años después realmente calvos excepto por una peluca de sangre, y de lágrimas y dedos, a la visible condenación del loco de los barrios de las locas ciudades del Este,
los fétidos salones del Pilgrim State Rockland y Greystones, discutiendo con los ecos del alma, balanceándose y rodando en la banca de la soledad de medianoche reinos dolmen del amor, sueño de la vida una pesadilla, cuerpos convertidos en piedra tan pesada como la luna,
con la madre finalmente ****** [i] , y el último fantástico libro arrojado por la ventana de la habitación, y a la última puerta cerrada a las 4 AM y el último teléfono golpeado contra el muro en protesta y el último cuarto amoblado vaciado hasta la última pieza de mueblería mental, un papel amarillo se irguió torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un esperanzado poco de alucinación-
ah, Carl, mientras no estés a salvo yo no voy a estar a salvo, y ahora estás realmente en la total sopa animal del tiempo-
y que por lo tanto corrió a través de las heladas calles obsesionado con una súbita inspiración sobre la alquimia del uso de la elipse el catálogo del medidor y el plano vibratorio,
que soñaron e hicieron aberturas encarnadas en el tiempo y el espacio a través de imágenes yuxtapuestas y atraparon al Arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y pusieron el nombre y una pieza de conciencia saltando juntos con una sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus
para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y pararse frente a ti mudos e inteligentes y temblorosos de vergüenza, rechazados y no obstante confesando el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda cabeza sin fin,
el vagabundo demente y el ángel beat en el tiempo, desconocido, y no obstante escribiendo aquí lo que podría quedar por decir en el tiempo después de la muerte,
y se alzaron reencarnando en las fantasmales ropas del jazz en la sombra de cuerno dorado de la banda y soplaron el sufrimiento de la mente desnuda de América por el amor en un llanto de saxofón eli eli lamma lamma sabacthani que estremeció las ciudades hasta la última radio
con el absoluto corazón del poema sanguinariamente arrancado de sus cuerpos bueno para alimentarse mil años.
Te sigo contando?

24 de marzo de 2011

Malpa%&(()=&&" jueves de "m$"!%%

He comenzado a odiarme con mayor fuerza.  Tengo en mi mente una delgada línea separando lo que ellos quieren de lo que yo quiero y ya no sé dónde estoy parada.  He vuelto a ser la persona que se me había olvidado.  Cómo puede uno olvidarse de un carácter tan fuerte, de una personalidad tan dominante?  Mi cuerpo está cambiando; los jeans de hace un par de meses me tocó dejarlos en el armario.  Ya no entro en ellos.  Me estoy volviendo este marranito de metroymedio, malgeniado, aislado, aburrido, triste y deprimido.  No me dan ganas de pararme de la cama y tampoco quiero verme en el espejo.  Oh! Qué es esto?  Una lágrima, la decimoquinta del día.

He comenzado a odiar los lugares de la casa:  no me aguanto mi cuarto.  Es pequeño, se ensucia tan fácil y solo hay un sofá donde me siento, me hacen visita, duermo…  Odio el baño porque está el espejo y tengo que desnudarme enfrente de mi reflejo y ya no me gusta mirarme.  Con la cocina no sé qué sentir.  La odio y la amo.  Es el único lugar donde puedo saciar el vacío de la boca y del pecho por momentos.  La odio porque gracias a ese lugar tengo 5 kilos más de grasa en mi cuerpo.
Bueno, no es solo por el lugar…. es por mi boca..

Odio mi boca por lo inconsecuente que es con mi cabeza y el resto de mis deseos o necesidades.
Odio los dedos de mis pies porque son gorditos y porque nunca tengo las uñas arregladas.
Odio empezar a desarrollar una papada y ser talla 10 o 12 en los pantalones cuando he sido talla 6.
Odio ser mujer cada 28 días…  Es una esclavitud y Dios debería abolirla.
Odio que se vayan las horas del día y yo acostada en una cama porque no tengo las fuerzas mentales y morales para pararme y hacer algo.

Me empecé a comer las uñas otra vez y cada 4 o 6 horas me dan ataques de tristeza.  No quiero contestar el teléfono, no quiero hablar con nadie y mucho menos de trabajo…

Hoy tuve ganas de comprar cigarrillos y bajé hasta la tienda.  Al carajo las tres semanas de abstinencia.  al carajo los buenos deseos y animos de los demás.  Al carajo la piel bonita, el pelo sano, el no cansarme subiendo una escalera.   Al carajo esa actitud light y super yoguistica, nueva era pendeja que hace que todo el mundo ahora sea super saludable, super feliz, super flexible, super meditador… no pues!!! Alcanzaron el Nirvana manada de pendejos !!!!
Pero resukta, que el señor de la tienda no estaba y el que lo reemplazaba no podía venderme nada.  Cualquiera, incluso yo, lo hubiera llamado una señal.  Pero ahora pienso que se me tiraron en mi tirada de plan.  No sé si estoy del lado de allá de la rayita, la de ellos, o la del lado mío.  No sé si realmente quiero fumar.  Es cierto: lo peor de fumar es dejar de fumar.

Lo peor de uno encerrarse para encontrar su yo verdadero, es darse cuenta que tenés un problema super teenager, un problema que no es tan profundo, que de hecho es la antítesis: un problema de superficialidad tan basto, tan grave…  y lo peor, es que lo sabes ocultar muy bien.  FELICITACIONES!!  Sos la mata de la falsedad, la mentira hecha carne y hueso…. Sos una falacia….!!!!

Bueno y quien dijo que enfrentar las horribles verdades era fácil?
Te sigo contando?

23 de marzo de 2011

CALLADITOS SE VEN MÁS BONITOS!

Esto va para todo el mundo….. y al mismo tiempo para nadie.

Yo me pregunto si seré la única que está cansada de tanto chisme de pasillo. Sinceramente, estoy comenzando a pensar que quienes no hemos ido nunca a esos lugares que nos muestran en las series norteamericanas de adolescentes, en donde abundan los chismes, las traiciones, los malos amigos, las ganas de plata y el reconocimiento y las mujeres despampanantes, no nos estamos perdiendo de nada porque aquí encontramos todo el paquete y en combo.

Estamos metidos en un valle de envidia y resentimiento, en un grupo social tan cerrado y a simple vista tan "desocupado", que es casi imposible no saber a quién le gusta el vecino, con quién se acostó tu compañero de clase o si la manera de tocar de tal fulano es rechazada por el 53.7% de las personas que lo escuchan.

Yo sé que yo no soy la persona más popular pero estoy cansada de que me lleguen de alguna u otra forma, las peleas, los problemas, los chismes, los enredos, los desamores, los fracasos (porque los triunfos casi nunca resuenan) de personas que si mucho me les sé el nombre o sólo saludo en la calle y que para colmo, me caen bien. No me importa si se compraron un carro, se pusieron tetas o si se ganaron un concurso. Tampoco me importa si deben plata, si se comieron a la novia del parcero o si se fueron del país para no pagar una deuda.

Sé que muchos pensarán que estoy diciendo esto porque me creo mejor persona pero no es así porque también he caído en eso de preguntar: "Qué chismecitos te sabes?"… Pero después de escuchar tanto, después de tener opiniones de todos los puntos de vista y de ser además, tema de conversación de ese tipo de chismes, le perdí el sentido a ser el periódico o la base de datos de cuánto personaje dé de qué hablar. Lamentablemente, la curiosidad y las ganas de saber o de hablar sobre cualquier cosa nos hacen caer en este jueguito inocuo y tan poco productivo. Así que me salgo ahora antes de que alguien más trate de cambiar las percepciones que me he formado bajo mi propia experiencia de la gente.

Ojo porque nos estamos dejando llevar por unas cadenas de falsedad al abismo de la nada y al fracaso por estar preocupados por lo que el otro hace, compró, tiene o dijo. Esas ganas de sobresalir, de relucir, de ser reconocidos, de borrar a todo el mundo nos están cegando… Queremos ser los mejores en todo, poseer mejores cosas que el otro, tocar mejor que el otro, hacer mejores fotos que el otro, ganar mucho más que el otro, tener una novia más chimba que el otro y lo único que hacemos es estar preocupados por el otro… Siempre es el otro… y donde estamos nosotros? Que estás haciendo vos por ser el mejor, aparte de gastar tu tiempo en reparar al otro? Dejá de sentir envidia, deja de ser resentido y ponete a camellar. Parate en frente de un espejo y mirate tus errores y preguntate por qué carajos él está allá arriba, por qué carajos él tiene lo que vos querés… y por qué vos no!

Si te fijas, ellos, de quienes tantas cosas hablan, quienes están allá "arriba" y están "triunfando", solo están preocupados por sus cosas… Lo que pase con el resto del mundo no les importa. Lo que hablen de ellos les tiene sin cuidado porque saben que las palabras no los pusieron donde están, sino el trabajo… porque la tienen clara. Por eso llegan lejos, porque han sabido salirse de ese círculo del chisme de pasillo, de las habladurías de cafetería que tanto nos gustan y se han puesto a trabajar para lograr sus sueños.

No te sentís desgastado? No te aburrís? En serio en tu vida no pasa nada más divertido que lo que el otro hace con su propia vida? Creo que ya estamos muy grandes como para preocuparnos tanto por personas que no se toman la molestia de gastarse un minuto para pensar en el porqué de lo que haces. Creo que ya estamos muy grandecitos para entender que no podemos ser los mejores en todo y que el hecho de que haya alguien mucho mas teso no quiere decir que sea mala persona, que sea un falso, que tenga rosca o cualquier otra bobada… y tampoco significa que esos lugares tan anhelados nunca los puedas alcanzar.

Deberíamos preocuparnos por cada uno o más bien, como se lo escuché una vez a alguien: OCUPARNOS de nosotros… Mejorar, practicar, ser los mejores pero por nosotros mismos, sin hacer caer el otro, sin desearle el mal, sin hablar pestes de él o su trabajo!!! Por eso es que no progresamos y nos quedamos estancados, por eso que es que los ambientes se vuelven hostiles y aburridores… por eso la gente se va alejando.

Yo realmente me quiero alejar de las malas energías, de las malas hablas, de las hipocresías y los resentimientos…
Quiero saber que si alguien me desea lo mejor es porque salió del corazón, no por quedar bien y que luego esté diciendo otras cosas o cambiando las historias…
Quiero escuchar una verdad de corazón y no un mediocre intento de sinceridad…
Quiero poder conocer a alguien, por "popular" o desconocido que sea y llevarm una impresión de él sin basarme en antecedentes de situaciones que no tuvieron que ver conmigo o con mi tiempo…

En serio que me cansé de tanta bobada que se habla de todo el mundo. Todos tratando de quedar bien y lo cierto es que los mudos y los sordos son los que mejor quedan.
Te sigo contando?

3 de marzo de 2011

¿Por qué mis autorretratos?

Creo que ningún artista, en el momento de autorretratarse, se ha preguntado esto. Francis Bacon explicaba que después de la pérdida de personas queridas sólo le quedaba su propio rostro, a pesar de que éste le inspiraba un rechazo total y creo que Frida Kahlo sí se lo llegó a preguntar… Pero el caso es que me preguntaste "el porqué" de mis autorretratos y de esta manera trataré de responderte:

Nunca imaginé que “el por qué” iba a ser tan importante. Para mí siempre ha sido una cuestión de impulsos, de desahogar lo que siento, de expresarme. Las imágenes a diferencia de las palabras, pueden dar cuenta de cosas que nosotros mismos no somos capaces de ver. El mensaje entre emisor y receptor se enriquece porque las palabras de alguna forma limitan debido a su significado, en cambio la imagen siempre está sujeta a nuevas interpretaciones. Todo depende de quién la mire y del contexto.

Yo llegué a esto por accidente, por una curiosidad inconsciente que con el tiempo se hizo notar y me puso a preguntarme acerca de quién soy, de cómo soy, de cómo me veo y me ven los demás y un sinnúmero de preguntas más.

Con la cámara de una amiga comencé a tomarme fotos… Si bien no tenía interiorizada la razón, sabía que quería verme de la mejor manera en esas fotos. Intenté ángulos, distintos tipos de iluminación, poses… en fin. Y así comencé.

Durante mis épocas de estudiante de artes plásticas, un compañero me hizo dar cuenta de la fijación que yo tenía conmigo misma. Yo ni siquiera lo había percatado y a partir de ahí comencé a hacerme consciente de lo que estaba haciendo.
Empecé a pensar que tenía algún tipo de narcisismo, que quería inmortalizarme. Leí acerca de eso, del Yo, el Super Yo, el Ego, las neurosis, etc. sin entender mucho del tema … y me seguía tomando fotos desde una perspectiva más del placer de verme que desde el análisis. No tenía referentes, no buscaba hacer arte, solo verme bonita.
Estaba influenciada en gran parte por las redes sociales, que por ese entonces no tenían el impacto de ahora pero que estaban empezando a crear una nueva cultura de la imagen: Me quería ver bonita en la foto que iba poner en mi perfil.
Paralelamente pintaba cuadros que estuvieran influenciados mayormente por mis estados de ánimo, por lo que sentía. Lo que realmente me importaba era yo. No había bocetos y como en la fotografía, tampoco tenía referentes, lo cual era una gran contradicción a la academia y a mi proceso como artista.

Luego peleé con las artes, las mandé a un lugar lejano de la memoria y las llené de polvo. Fue ahí cuando conocí la fotografía comercial. Estaba embelesada con la moda, con el producto. Nunca más iba a coger un pincel, nunca más iba a preocuparme por la investigación, el porqué, el mensaje, los referentes, el concepto, los símbolos, cosas que nunca fueron relevantes para mí. Quería lo superficial, lo comercial, vender imágenes que fueran bonitas, que generaran algo que no trascendiera en la esencia, que no cuestionara, que solo decorara una pared o simplemente me hiciera reconocida dentro del ámbito fotográfico.

Recuerdo cómo fue que sucedió. Estaba triste, mi alma estaba quebrada. Tenía que desahogarme de alguna manera, así que tomé mi cámara y registré ese momento. Al día siguiente, después de una noche entera de lágrimas y de mirar en el espejo el reflejo de una mujer horrible, con ojos hinchados, barros, el cabello sucio y la pijama vieja, me volví a registrar. No quería verme bonita, quería verme como me estaba sintiendo. Puse una tela negra en el fondo, la cámara a un metro de la pared. Sin luces, sin maquillaje… Éramos la cámara y yo solamente en la habitación.. y registré el momento.
Al ver la fotografía supe que lo había logrado. El momento que existe después de tanto llorar, cuando se siente que no sólo los ojos están secos y vacíos, sino también tu alma, quedó registrado. Voluble, frágil, con el corazón roto y la esperanza en el subsuelo el arte volvió a encontrarme. Estaba fascinada con la idea de una imagen real.

Todas nos queremos ver bonitas, todas queremos ser siempre la que más miradas acapara… Yo no quería mostrarme así. Quería que me vieran en los estados que siempre le ocultamos a la sociedad por ese miedo pendejo al qué dirán o por aparentar siempre estar perfectos. Me pregunté, cómo no quiero que me vean? Cuáles son las fotos o los momentos que siempre tratamos de borrar y olvidar? Y salió “Sin maquillaje, sin retoque, sin bañarme”, que es un trabajo que no tiene fin porque a medida que pasan los años, vamos soltando o adquiriendo nuevos pudores o miedos. Me fotografié con la cara insolada, estando drogada, con conjuntivitis y llorando. Esta última foto causó gran impacto por la visceralidad de la imagen y a pesar de las opiniones de muchos, para mí es mi fotografía favorita.

Hacer esta serie me hizo dar cuenta de la cantidad de máscaras que nos ponemos, de lo perfectos que siempre nos tenemos que ver. Como si nunca sufriéramos de nada, como si fuéramos inmunes al dolor o las enfermedades. La serie nació de un dolor que me hizo crear algo que más adelante me generó cuestionamientos acerca de lo “inhumanos” que nos hemos vuelto, de la vergüenza que tenemos cuando estamos en los estados más frágiles.
Me liberé de alguna manera de lo que pudieran pensar de mí porque yo no siempre estoy bonita; también tengo mañanas en que no quiero que nadie me vea, también lloro, también me enfermo, también me drogo y eso me hace quien soy.
No tengo problema con mostrar el lado humano de mi humanidad o mi ser… es lo que soy!

A partir de ahí me hice consciente de lo que estaba haciendo. Del dolor salió una creación… salió mi arte y de ese arte la gran pregunta de quién soy. Pregunta que creo que nunca voy a resolver porque la imagen que tenía de mí misma hace un par de años no es la misma que tengo ahora y no va a ser igual que la que tendré dentro de otros tantos. Estamos en constante evolución, dejando costumbres, manías, adicciones y adoptando otras nuevas… Tenemos algo que nos define, una esencia, pero siempre estamos cambiando.
“Sin maquillaje, sin retoque y sin bañarme” es una serie que me ha hecho más reflexiva de mi proceso. Sé que estoy buscando algo, sé que un modelo no me puede dar lo que quiero expresar porque nadie siente de la misma manera que yo siento, nadie se expresa como yo lo hago porque dentro de la masa de seres humanos que somos, cada uno es único.

Ahora que ya sé que me puedo ver bien y me puedo ver mal en las fotografías y que no tengo problemas ni vergüenzas o miedos de verme como soy, no sé exactamente lo que estoy buscando en mi propia imagen y por eso no te puedo responder tan fácilmente a tu pregunta.

De pensar que quiero verme hermosa siempre, pasé a pensar que quería eternizarme y dejar rastro de mi paso por el mundo y finalmente estoy creyendo que las ganas de retratarme sólo son el deseo de saciar la curiosidad de saber quién soy en determinado momento de mi vida.
Lo cierto es que ahora no lo hago sólo por la imagen y nada más. Ya siento que tengo que comunicar algo que siempre va a ser personal o que siempre va a estar ligado a sucesos de mi vida que por lo general están alejados de la felicidad o a alegría. Porque siempre vemos personas felices, sonrientes, alegres, enamoradas, saltando, en situaciones light y nunca vemos la persona que se levanta un domingo después de una trasnochada, la persona después de llorar por horas o los defectos físicos, lo que no nos gusta de nuestro cuerpo.

Mis autorretratos me han ayudado a afrontar miedos y vergüenzas que sin querer se me han impuesto gracias a la sociedad, el entorno, la cultura, los prototipos de belleza que existen. A través de ellos me doy cuenta de cosas que antes no había visto en mí, me enfrento con la realidad vista desde mis ojos, desde mi mente, desde mi alma y mi punto de vista.. y entiendo lo que soy en el momento en que se realizó la fotografía.

Es un trabajo de introspección, más allá de saberse narcisista o no, de verme fea o bonita, es saber hasta dónde puedo o quiero llegar con mi imagen, hasta dónde soy capaz de mostrar o no y por qué… Todo esto, no es más que un proceso de autoconocimiento y autodescubrimiento, de sanarse y de volverse consciente de quién soy yo.

Es agotador, sorprendente, retador, impactante, frustrante, simbólico, de mucha relevancia y es interminable… El porqué que me preguntas, que no es otra cosa más que el cuestionamiento que me hago acerca de mí misma, es mi tema.
Te sigo contando?

1 de marzo de 2011

Estoy cansada del centro y de su caos, de la gente que no sabe caminar por las aceras, de los semáforos peatonales que ninguna persona con carro respeta, de estar mirando para atrás y caminando rapidito porque el riesgo a ser atracada cada vez aumenta; estoy cansada de que el metro pare en cada estación y de las mamás que no son capaces de callar a los bebés que no hacen sino gritarme en el oído, estoy cansada de que sólo funcionen dos ventallinas de las cuatro que tienen en las estaciones del metro y que las filas sean cada vez más largas a la hora pico, de las personas afanadas que bloquean la salida del vagón para poder coger un asiento porque la "cultura" metro no permite utilizar el piso como asiento. Estoy cansada de que se queden mirando mi tatuaje como si fuera algo nunca antes visto por la sociedad y que ni siquiera hagan el esfuerzo de disimular su asombro.  Estoy cansada de los buses integrados que aún no tienen el aparato para leer las tarjetas cívicas y de los 50 pesos de más que ahora vale el pasaje.  De que los conductores de bus crean que es bueno meter a más personas que el número de asientos y que frenen tan abruptamente justo cuando uno se está parando para alcanzar el timbre y poder bajarse…. Te sigo contando?