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30 de marzo de 2011

Quiero compartir...

Comparto un nudo que empieza en la garganta y se baja hasta el corazón… Quiero compartir un nudo en el corazón que tiene nombre propio y que sorpresivamente llegó para darme esa fuerza extra que necesitaba desde hace algunas semanas.

Quiero compartir el regalo que dejó hace unas horas en mi correo… esos regalos que atan el nudo y afirman los sentimientos, que afianzan la familia escogida: la amistad!!!

Comparto la sensación de gratitud por tener en mi vida este nudo… el único nudo que no hace daño y que produce lágrimas de felicidad…


"Alguien me dijo que no es casual… que desde siempre los elegimos. Que los encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que los trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidores y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas(os) de sueños, hacedoras(es) de planes...
Cuando las cabezas de los amigos se juntan alrededor de “un fuego”, nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.
Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna(o) nos necesita ...
Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un exámen, o para cerrar una noche de cine. Las de “veníte el sábado” porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas(os), a veces para asilar en nuestras almas a una(o) con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.
El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada…y sin embargo…detrás de cada una(o) de nosotras(os), nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Enterramos muertos. Amamos. ... Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.
Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos , pero la danza más lograda la hicimos o la haremos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.
Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridos e inevitablemente, herimos.
Entonces…mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar…"